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El cliente “NO” siempre tiene la razón

Niño con una cara curiosa mirándose la narizCuanto me ha costado enfocar bien este post, y lo siento mucho por los que se puedan sentir ofendidos pero lo que vais a leer a continuación es mi “humilde” opinión fundada a lo largo de los casi quince años que llevo dedicándome al mundo de la web en todas sus vertientes desde la perspectiva del empresario y desde la perspectiva del freelance sobre todo,  que seguro que más de uno se siente identificado con esto y en más de una ocasión les ha pasado algo similar.

Debemos elegir bien nuestros proyectos

Dentro del mundo de los diseñadores, consultores, desarrolladores freelance, en ocasiones andar necesitado de dinero nos puede hacer seleccionar proyectos que, simplemente por olfato intuyes que no van a salir bien, por como comienzan, por como son las tomas de requisitos y las primeras reuniones con los clientes, ya dejan entrever como será el resultado del proyecto.

Es obvio que hay quien no se puede permitir decir que no, pero hay quien sí, y es en ellos en los que me quiero centrar. Hay que saber decir que no, y hay que saber hacerlo a tiempo. Un profesional con experiencia, probablemente haya tropezado en varias ocasiones con situaciones desagradables y si ha aprendido de ellas, las evitará en la medida de lo posible y procurará no caer. Esto no quiere decir que siempre acertemos, si no que el que aprende de los errores cometidos, rara vez los vuelve a cometer. Como en todo hay excepciones.

¿Hay que hacer todo lo que diga el cliente?

Pues depende, si pagan bien, en alguna ocasión te interesa aceptar cosas que nunca harías, simplemente porque te pagan bien. ¿Esto está mal? Bueno, si necesitas comer yo creo que es muy lícito.

Lo habitual, es que cuando uno está empezando en esto de los trabajos freelances, siempre tienda a, con toda su buena voluntad, hacer lo que diga el cliente, simplemente por el hecho de satisfacerle y terminar el trabajo de la mejor manera posible.

Con la experiencia te das cuenta, de que es muy importante educar al cliente y saber reproducir bajo tu criterio lo que el cliente te ha pedido, adaptado al canal para el que vayas a realizar el trabajo.

¿Por qué cuento esto? Y el porqué de este post

Lo siento, tengo que contarlo y quiero hacerlo aquí, porque si no me da un “patatús”…

Todavía, a día de hoy, a finales de marzo de 2013, un cliente comercial de colchones en Extremadura, que surge a través de un antiguo contacto mío en la zona, me manda unas especificaciones… bueno unos “supuestos” diseños realizados en Word copiando y pegando trozos de su catálogo y me dice:

–       “Esto es lo que quiero”. Además tengo muy claro lo que quiero y tiene que ser así. Quiero una página inicial con una intro en flash, con música y con tirabuzones. Le pones que dure 15 segundos y luego automáticamente pasas al cliente a la página siguiente. En esta página le pones en la cabecera bien grande de lado a lado, “De venta en su FARMACIA DE CONFIANZA” y esto último en mayúsculas para que se vea más. La página de producto la quiero con un “scrolling” que vaya mostrando y ocultando cosas, con 8 audios distintos explicando las frases del producto, porque claro, nuestros clientes son gente mayor, que todos sabemos que son los únicos que compran colchones, y cuando bajes a la pagina dos del catálogo que salga un flash animado en el centro muy llamativo y con destellos que ponga 35% de descuento y cuando bajas más abajo se apagan dos audios y se encienden otros tres más que tengo aquí preparados…

Yo le digo:

–       Disculpe, pero ¿no va a meter el logotipo en las páginas interiores? (intentando aguantarme la risa, del audio mejor ni hablamos)

Y responde él tan seguro de sí mismo:

–       No p’a qué? Si ya lo hemos puesto en la página de inicio en el flash llamativo, p’a qué lo quieres ahí?

Digo:

–       hombre, pues imagínese que alguien entra por Google a la página de producto

Después de un silencio de unos 5 segundos…

–       Vale, pues ponlo ahí en un hueco que nos queda a la derecha del slider de 25 slides que está en blanco.

Imaginaos la escena (telefónica). Yo creía que me iba a dar algo. Porque además, le he intentado dar mil explicaciones de la propuesta que yo le había hecho, que había racionalizado la estructura, la navegación, los mensajes, etc… y su respuesta apoteósica ha sido:

–       Ya, si yo se que vosotros siempre queréis ser muy profesionales y todo eso, pero aquí los que sabemos de esto somos nosotros, así que no nos despistemos.

Claro, en ese momento, muy elegantemente me he despedido de él y le he ofrecido cortésmente que busque a otro “profesional” que le haga eso, que en mi portfolio no va a estar.

Me imagino que muchos de vosotros estaréis deseando ver el diseño de esta gente y lo que yo le he presentado. Pues bien, lamentablemente en esta ocasión no voy a publicarlo, al menos de momento, aunque algunos compañeros de profesión de mi entorno, ya lo han visto y alguno casi tiene que salir de urgencias.

En este caso, creo que yo solo me he equivocado, porque tenía que haber dicho que no, desde el principio, porque esto lo veía venir, pero quise arriesgarme. Aún así, creo que he sabido decir “No” a tiempo y no enredarme más.

Conclusión

Como conclusión de todo esto, y espero que a alguno le sirva de algo, me gustaría lanzar una reflexión, aunque no todo el mundo esté de acuerdo y es la siguiente:

Cuando alguien contrata los servicios de un profesional, ya sea del mundo del diseño, del desarrollo, o de la fontanería, lo normal es darle unas pautas de lo que quiere, lo que en la jerga se llama “Briefing” y dejar que el profesional haga su trabajo.

¿Quiere esto decir que el profesional/freelance puede hacer lo que le plazca?

Pues no, quiere decir, que en base a las indicaciones del cliente, el profesional que es el que sabe del medio, debe hacer lo mejor para el cliente, aportando su experiencia y conocimiento sobre las reglas del juego que domina.

Si alguno de vosotros ha tenido alguna experiencia similar, o que quiera comentar, pues aquí estamos para escuchar, que todo lo que contéis siempre enriquecerá nuestra experiencia.

5 comentarios
  1. Necio
    Necio Dice:

    Bien descrito. Creo que es una situación normal con la que lidiar si trabajas codo con codo con clientes. Tener mano izquierda ayuda, pero si el cliente es un bruto pues a ver…
    Creo que en España no se respeta al diseñador, o al programador o a quien sea, se desprecia el trabajo de los demás y se valora mucho el propio, en fin
    Un abrazo

    Responder
  2. Fabio Araujo
    Fabio Araujo Dice:

    Me he divertido mucho con tu post y gracias a él recordé una anécdota de un cliente en Bogotá que vende vajillas.

    Él quería que en el detalle del producto los platos y los tenedores volaran de lado a lado (en un flash) antes de cargar la página. En fin a ese se le dijo que no en primera instancia y aunque insistió (con un comentario pero es que si no son capaces podemos contratar la animación con alguien más) terminamos diciendo NO sin embargo por correo le envié las razones por las que me negaba, basándome en el tiempo de carga, perdida de ventas, indexación en Google, entre otras y a eso de los 3 meses nos dio vía libre.

    Al día de hoy aún es cliente y el mismo se ríe de su alocada idea de platos voladores con tenedores súper héroes.

    En fin gran post, saludos desde Colombia 🙂

    Responder
  3. Hdo
    Hdo Dice:

    Hola he visto este post y todo lo que dices es cierto… Nos pensamos que nos harán caso y hay que pelear mucho para ello. Una cosa que también veo es que se empecinan en pensar en que sus ideas son muy buenas, y también consideran que el trabajo de uno/a es muy fácil o que lo puede hacer cualquiera…. En fin hace poco me encontré con un trabajo así y a mitad estuve por no aceptar, pero no quería dejar colgado al cliente.

    Responder

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