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¡Socorro! Necesito un buscador

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Lunes, 8 de la mañana, tu mejor amiga, durante el fin de semana te ha recomendado un libro y te dispones a ir a la biblioteca municipal a cogerlo. 

Pues bien, entras en la “biblio” y lo primero que piensas es… ¿en qué estantería puedo encontrar este libro? (El Samurai de Sevilla), ¿Novela histórica? ¿Novela? ¿Narrativa…? Como ves que no eres capaz de encontrarlo, ni siquiera sabes por donde empezar, te acercas al bibliotecario/a y le preguntas. Si tienes la fortuna de que el bibliotecario es bueno, tardarás poco en encontrarlo, si por el contrario no das con un buen profesional, probablemente salgas de la biblioteca sin el libro y con una frustración de caballo.

Ahora imaginaos que llegáis a un portal con cientos de miles de contenidos y necesitáis encontrar uno en concreto. Os enfrentáis a un menú multidimensional con más de 400 opciones desperdigadas en categorías que no tienen mucho sentido y además no se entienden bien. Pero claro, dices, ¡Ah! ya está, voy a utilizar el buscador, porque como normalmente busco cosas en Google y me da resultados este también. 

Nada más lejos de la realidad, te topas con un buscador, que, para empezar, te devuelve unos resultados que nada tienen que ver con lo que esperas. Solo te muestra resultados que tienen exactamente las palabras que has escrito y nada más, y eso en el mejor de los casos. Por Dios!, suspiras, después de 5 minutos intentando encontrar un contenido te das por vencido y decides salir del portal e irte a Google que sabes que te llevará a algún sitio.

Aquí es donde se da la situación más cómica. Cuando buscas en Google, el primer resultado te lleva directamente a la página de contenido del portal en el que andabas buscando. ¿Pero cómo es esto? Pues sí, son las cosas del azar, nada más,… bueno, más o menos. 

En ese momento es cuando te preguntas, como demonios organizan los contenidos en ese portal, y lo más grave, para qué te plantan un cajetín con una lupa, si el buscador “no funciona” (como debería).

Hay que tener en cuenta que el modelo mental “Google” en el que la gente no quiere saber donde guardas las cosas, es un modelo extendido y que por suerte funciona muy bien, y por tanto, las personas, quieren, en muchos casos, que todos los sitios donde entren funcionen de manera similar. Esto, al final, afecta a la experiencia. No me hagas pensar, como ya decía el libro de Steve Krug “Don’t make me think”, no quiero tener que saber donde ubicas tus contenidos, ¡simplemente llévame a donde quiero!

Probablemente, si un buscador funciona bien, el usuario lo dará por bueno, consumirá el contenido que quiera, y no pasará nada. Pero como la experiencia sea negativa, como no encuentre lo que busca y si encima sufre a la hora de usar el buscador, ten en cuenta que la publicidad que hará de ese buscador será muy negativa, y casi con total seguridad no lo volverá a usar.

Hoy por hoy hay muchas soluciones tanto profesionales como open source de buscadores semánticos, que dotarán tu portal de un poder de búsqueda, probablemente no equiparable a un Google, pero sí que a años luz de los buscadores  convencionales.

Si necesitáis una solución profesional os recomiendo Inbenta, sin duda de lo mejorcito en España, y además con soluciones de diferentes niveles para que puedas adecuar a tu negocio.

Si queréis una solución sencilla, y gratis, podéis tirar de Google Custom Search, que te permite incorporar el buscador de Google en tu site.

Y por hoy, esto es todo…

si alguno se anima a contar por aquí sus experiencias con buscadores estaré encantado de publicarlo.

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